Roman Polanski fue acusado de abuso por cuarta vez

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El director polaco, Roman Polanski, enfrenta un nuevo cargo ante la justicia que engrosa su tórrido historial de abuso sexual a menores de edad. El primero de ellos ocurrió en 1977 con la modelo Samantha Gailey, de 13 años, a quien alcoholizó y agredió sin su permiso. El siguiente caso fue el de Charlotte Lewis, una aspirante a actriz de 16 años, a quien el cineasta obligó a estar físicamente con él a cambio de ofrecerle una oportunidad en el rodaje de la película “Piratas”.

Una tercera acusación surgió de una mujer llamada Robin M., quien aseguró que Polanski abusó de ella en el año 1973 cuando tenía escasos 16 años de edad. En su intervención a la prensa, la denunciante explicó que nunca quiso mencionar su “pasado” con el director, por miedo a la reacción de su familia. Y, aunque su caso no quedó inmortalizado en las memorias de Polanski escritas en 1985, Robin M. confirmó que es ciento por ciento real.

Ahora, por cuarta vez el director estaría a un paso de volver a la cárcel, debido a las acusaciones de la supuesta víctima, Renate Langer, ex actriz alemana de 61 años de edad, quien contó que a sus 15 años fue abusada por Polanski cuando modelaba en Múnich, y fue a casa del director pensando que podía contratarla. Allí al parecer ocurrió el terrible evento.

Con esta nueva denuncia, la policía puso manos a la obra para saber qué tan cierta es, estableciendo en primer lugar que el crimen haya prescrito, y de si la Policía de Saint Gallen es competente para el caso o si la policía de Berna deberá asumirlo.

Cronología delictiva

Por el caso de Samantha Gailey, el director fue encontrado culpable y condenado a 90 días en prisión, para realizarle una evaluación psiquiátrica y así decidir de cuánto sería su condena final. En ese tiempo, aprovechó para solicitar algunas semanas con las cuales poder terminar un proyecto cinematográfico pendiente, por lo que viajó al extranjero. Tras someterse a la evaluación clínica, fue liberado 42 días después.

Más tarde -en 1978- viajó a Londres, Inglaterra, donde tenía vivienda, pero justo al día siguiente se fue a Francia, pues tenía la nacionalidad y de esa forma evadió la extradición hacia los Estados Unidos. A partir de esa época vivió entre Francia y Polonia, evitando claramente aquellas naciones donde podría ser llevado de vuelta con las autoridades norteamericanas.

Tuvo suerte -una vez más- cuando funcionarios suizos pusieron fin a su arresto domiciliario, a parte de la negación que dictaminó Polonia el año pasado, para extraditarlo por orden de EEUU. Sólo que, con estas últimas demandas, quedó la mesa servida para que ahora Polanski logre cumplir una muy posible y larga condena, por fuertes cargos en su contra.




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