“Mi hijo sólo camina un poco más lento” ostenta magia y honestidad

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Cuando hablamos de lo sublime que es la obra “Mi hijo sólo camina un poco más lento”, no es por exagerar ni mucho menos. Esta aplaudida pieza del joven guionista croata Ivor Martinic, dirigida por el argentino Guillermo Cacace, cuenta la historia de una numerosa familia y su incapacidad para confesar sus frustraciones e infelicidad, en lo individual y en conjunto.

Nos habla sobre el amor que se tienen, que va y regresa, apoyado de un grandioso texto que pretende explicar -a su manera- lo complejo que puede llegar a ser el humano. Una pieza simple y a la vez muy profunda, que se vale del innegable talento en escena de once actores, quienes aman y disfrutan esta obra con locura. Eso es lo que se siente desde el momento en que uno ingresa al Apacheta Estudio.

Sin una escenografía elaborada o un vestuario ostentoso, los actores brillan con magia y honestidad desde su interior, haciendo que el espectador se emocione hasta las lágrimas. El punto focal es el estado del joven “Branko”, quien padece una enfermedad que nunca es nombrada, pero que queda a juicio e interpretación de la audiencia.

Su realidad es mantenerse respirando a medida que va perdiendo movilidad en el cuerpo, lo que le obliga a usar una asfixiante silla de ruedas. Su madre, sobreprotectora, desea ayudarlo pero no entiende cómo hacerlo. Se acerca su cumpleaños número 25 y en la reunión previa al festejo, su grupo familiar -lleno de seres imperfectos- está preparando todo en la sala, mientras le dan rienda suelta a sus conflictos internos, inconformidades, falta de empatía y en algunos casos autocompasión por la realidad que les tocó vivir.

El elenco lo compone: Aldo Alessandrini, Antonio Bax, Luis Blanco, Elsa Bloise, Paula Fernandez Mbarak, Pilar Boyle, Clarisa Korovsky, Romina Padoan, Juan Andrés Romanazzi, Gonzalo San Millán y Juan Tupac Soler. Esta obra ha sido reconocida con varios premios nacionales e internacionales, y le brinda al espectador una experiencia teatral arrolladora, de principio a fin.

Las entradas las pueden conseguir en la boletería del Apacheta, pero recomendamos que lo hagan con una semana de antelación pues las funciones se agotan rápido. Seguirá en cartelera los días sábados y domingos desde las 11 horas. La última fecha de actuación en Buenos Aires está pautada para el venidero 26 de noviembre.




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