Hamilton entre los grandes de la historia de la F1

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Lewis Hamilton conquistó su cuarto campeonato en el año más tranquilo de su vida profesional y personal, luego de adoptar una alimentación vegana y elegir como única compañía a una fisioterapeuta que lo alejó de su tumultuoso andar fuera de la pista.

Entró en el olimpo de los grandes campeones: Michael Schumacher, Juan Manuel Fangio, Alain Prost y Sebastian Vettel. Ahora con una mirada distinta a aquella que mostró en 2008, cuando se convirtió en el campeón más joven de la Fórmula 1 (con 23 años y 300 días) y en el primer piloto de piel negra en lograrlo. Llegó con una sensación distinta a la de las temporadas 2014 y 2015, cuando fue bicampeón en Mercedes.

Hamilton, nacido hace 32 años, no se llama Lewis Carl por casualidad. Fue bautizado así en honor al estadounidense Carl Lewis, al que admiraba su padre, Anthony.

A su padre -que se separó de la madre del campeón, Carmen, cuando éste tenía dos años- le gustaba Carl Lewis, pero más aún el motor. Y su imagen se ha asociado siempre en los circuitos a la de su hijo. Al que le regaló su primer kart a los seis años, haciéndole prometer que se esmeraría en la escuela.

Eran tiempos difíciles, en los que Lewis fortaleció su carácter, aprendiendo kárate para defenderse del acoso escolar y en los que no sobraba dinero para sufragar el arranque de su carrera. Hamilton, que inicialmente vivió con su madre, pasó a vivir con su padre a partir de los 12 años.

Fue su padre quien se encargó de costear el oneroso pasatiempo de su hijo. Lewis le devolvió esa inversión muy rápido: con 13 años -y tras varios éxitos sobre el karting- ingresó en el Programa de Promesas de McLaren que manejaba Ron Dennis. Menos de una década después, en 2006, ganó la GP2 y eso lo llevó a la mejor categoría del mundo.

 




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