A 75 años del triunfo de Oscar Gàlvez

A 75 años del milagro de Oscar Galvez: el comienzo de una era en el automovilismo argentino 

95

Disfrutar del autódromo más importante de la Ciudad de Buenos Aires que lleva su nombre. Un legado que queda en el recuerdo de los argentinos y uno de los capítulos más cruciales de  nuestra patria. 

Oscar Galvez, oriundo de Parque Patricios y de una familia de inmigrantes españoles, fue el primer piloto argentino que marcó la diferencia ante los europeos en lo que fue una prueba de Fórmula 1 en nuestro territorio. Con cinco títulos de Turismo Carrera y 43 victorias, siendo el máximo ganador con 7 del Gran Premio Argentino que se corrió desde 1910 hasta 1980 con diferentes denominaciones.  

El Escenario: Palermo, Ciudad de Buenos Aires, 1949

La carrera se disputó en un circuito improvisado en los bosques de Palermo, lugar antecesor del Autódromo de Buenos Aires, que en la actualidad lleva el nombre de Oscar y de Juan, su hermano. La competencia, denominada III Gran Premio Eva Duarte de Peron, se corrió bajo una lluvia incesante añadiendo un obstáculo más a los pilotos de aquel momento que se enfrentaban no solo entre sí sino también ante las adversidades del clima. 

Los preparativos para el triunfo de Oscar Galvez 

En aquellos años y a dos de las elecciones presidenciales que ganaría Juan Domingo Peron nuevamente, el gobierno apoyaba a los pilotos más destacados del país, permitiéndoles competir en los Grand Prix internacionales. Los Galvez, Juan Manuel Fangio, Jose Froilan Gonzalez formaban el cuarteto ideal del automovilismo nacional que hay 19 títulos entre todos, 14 TC y 5 de Formula 1. La carrera de 1949 se presentaba como una oportunidad en demostrar que Argentina tenía talento de sobra para competir en el más alto nivel. 

Un triunfo bajo la lluvia

El Gran Premio comenzó con Luigi Villoresi en la pole position, pero pronto la carrera se convirtió en un duelo de titanes entre los más grandes nombres del momento. Gálvez, al volante de su Alfa Romeo 308, mostró una habilidad y determinación inquebrantables, superando uno a uno a sus competidores. La lluvia, lejos de apagar su espíritu, pareció fortalecer su resolución. Cuando Alberto Ascari, uno de sus principales rivales, tuvo que abandonar por problemas mecánicos, Gálvez no hizo más que asegurar su posición y cruzar la línea de meta en primer lugar, seguido de cerca por Juan Manuel Fangio.

El Alfa Romeo 308: una Joya en la historia

El vehículo que condujo Oscar Galvez aquel día, es hoy una pieza única en el mundo, conservada en el Museo de Balcarce. Fabricado en el año 1938 con motor de 3.800 cm3, es un testimonio tangible de la hazaña lograda por la leyenda del automovilismo. Pintado originalmente en los colores que representaba a la Argentina, azul y amarillo fue restaurado a su color original, el rojo, símbolo de los coches italiano de la época. 

El Legado presente

La victoria de Oscar Gálvez en 1949 fue más que un triunfo deportivo; fue un momento de afirmación nacional que demostró al mundo el calibre del talento argentino en el automovilismo. Este evento no sólo elevó el perfil de Gálvez como deportista, sino que también puso a Argentina en el mapa del motor internacional. La hazaña abrió el camino para futuras generaciones de pilotos argentinos, demostrando que era posible competir y vencer en el escenario mundial.

Recordando el circuito de Palermo

Hoy, el circuito de Palermo, aunque desafectado para competencias automovilísticas, sigue siendo un lugar de peregrinación para los aficionados del automovilismo. El «Paseo Juan Manuel Fangio« permite a los visitantes recorrer el trazado original de la carrera de 1949, conectando el presente con aquel momento histórico. Este paseo no solo es un homenaje a Gálvez y Fangio sino también a todos aquellos que han contribuido al legado del automovilismo argentino

La victoria de Oscar en el Gran Premio Eva Duarte de Perón no fue solo un triunfo personal, sino un hito que cambió la historia del automovilismo argentino. A 75 años de aquel día lluvioso de febrero, su legado sigue vivo, inspirando a nuevas generaciones de pilotos y aficionados. Gálvez demostró que, con talento, pasión y determinación, es posible alcanzar la gloria, incluso cuando las condiciones parecen adversas. Su triunfo es un recordatorio de que los sueños se pueden hacer realidad, y su historia es una lluvia de gloria que sigue nutriendo el espíritu del automovilismo argentino.

Este sábado, 10 de febrero, se desarrollará en aniversario de la carrera se exhibirá la recordada Alfetta que es propiedad del Museo del Automóvil de Buenos Aires, el Volpi – Chevrolet que usó Juan Manuel Fangio y el Simca Gordini con el cual el francés Jean-Pierre Wimille, falleció durante las prácticas el 28 de enero de 1949, al perder el control e impactar contra un árbol.

Te puede interesar: Carnaval en Buenos Aires




Descubre más desde Diario de Recoleta

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo