¿Cuáles son las posibilidades de Argentina ante G-20?

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La reunión del G-20, que se realizará en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, será el evento más importante de la historia diplomática argentina. Esta reunión puede ser una oportunidad para que el gobierno de Mauricio Macri comience a mostrar una política exterior más inteligente.

El gobierno trabaja para convertir a la reunión en un triunfo político. En un marco de inflación descontrolada, deterioro de los indicadores sociales y una recesión que según los especialistas se extenderá hasta comienzos del año 2019, el desfile de líderes mundiales puede ser la única buena noticia que ofrecerá a la sociedad desde la corrida cambiaria de mayo.

De hecho, el encuentro del G-20 se inscribe en el marco de la reorientación de la política exterior argentina que lidera Macri desde su asunción como presidente. En contraste con una vacilante gestión económica, marcada por cambios de rumbo, la estrategia internacional fue clara.

Por un lado, las dos líneas principales de la política exterior argentina desde el regreso de la democracia se mantuvieron, aunque con un tono menos belicoso y entusiasta. Sin embargo, el endurecimiento de la posición frente a Venezuela, la búsqueda de un acercamiento con la Alianza del Pacífico y una prematura tensión con China confirmaron que el macrismo reforzó el cambio de la nueva etapa: el “retorno a Occidente”.

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G-20 busca favorecer la economía argentina

Macri dejó de lado la política antiimperialista que desplegó el gobierno anterior e inició una gira de reuniones y viajes: recibió a Barack Obama, primer presidente estadounidense en visitar Argentina desde 2005, volvió al Foro de Davos y se encontró, entre otros líderes, con François Hollande y Angela Merkel.

A su vez, el efecto positivo fue político. En el marco de la crisis económica el fantasma del default comenzó a sobrevolar la economía argentina. En este sentido, Macri retomó conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y consiguió el mayor préstamo en la historia del organismo. El apoyo fue imposible sin el aval de los representantes de Estados Unidos y Europa en el directorio del FMI.